¡Movenpick Tailandia: Estudio Deluxe con VISTA AL MAR INCREÍBLE! ¡Reserva YA!
¡Movenpick Tailandia: Estudio Deluxe con VISTA AL MAR INCREÍBLE! ¡Reserva YA! - Una Crítica SIN CENSURA (¡Y con mucho sol!)
¡Madre mía, qué título! "¡Movenpick Tailandia: Estudio Deluxe con VISTA AL MAR INCREÍBLE! ¡Reserva YA!" suena a anuncio de televenta, ¿verdad? Pero, para ser sinceros, la vista al mar… es increíble. Y después de pasar una semana entera (¡y no precisamente trabajando!) explorando este Movenpick, ya puedo decirles… ¡vamos a sumergirnos en esto! Prepárense para una reseña real, con sol, arena, y probablemente algún que otro fallo (porque nada es perfecto, ¿verdad?).
¡Empecemos por lo básico! Accesibilidad y Seguridad (¡y un poco de "ayuda" para la claustrofobia!)
Vale, ¡importantísimo para todos! El Movenpick Tailandia es bastante bien en el tema de la accesibilidad. Tienen ascensores (¡gracias a Dios!), facilidades para huéspedes discapacitados (aunque, como siempre, sugiero llamar y preguntar directo si necesitas algo especifico, ya saben, las descripciones online a veces se quedan cortas). CCTV por todas partes, tanto dentro como fuera del hotel, lo cual me dio cierta tranquilidad (¡soy un poco paranoica, lo confieso!). Y seguridad 24 horas… ¡bueno, lo normal! Lo que sí valoro mucho es el personal entrenado en protocolos de seguridad. Se notaba que estaban preparados. Ah, y las habitaciones no fumadores… ¡una bendición para mis pulmones!
¡Limpieza y Seguridad Anticovid! (¡Ojo, que aquí sí me pongo seria!)
¡No os voy a mentir! Viajar en esta época te da un poco de "yuyu". Pero el Movenpick se ha currado lo del Coronavirus. Productos de limpieza antivirales, desinfección diaria en zonas comunes, sanitización profesional, comida empaquetada individualmente (aunque, admito, a veces me dio un poco de pena tanta "plástico"). Distanciamiento social (¡aunque a veces se olvidaban de él… en la piscina, por ejemplo!). Higiene certificada, sanitización de habitaciones entre estancias… En fin, parecía que se lo tomaban en serio, lo cual es tremendamente importante (¡y se agradece!). Y un punto para el servicio de pago sin contacto, ¡muy práctico!
¡Mi habitación! El Estudio Deluxe con Vista al Mar… ¡¡OH MY GOD!!
Ahora sí, ¡la joya de la corona! El Estudio Deluxe con Vista al Mar INCREÍBLE… ¡Y no exageran! La vista es ¡ALUCINANTE! Despertarse con el mar ahí mismo… ¡es mágico! La habitación en sí… pues un estudio. No esperéis un palacio, pero estaba bien equipado: aire acondicionado, wi-fi gratis (¡gracias a Dios, porque con el jet lag necesitaba internet desesperadamente!), cama extra larga (¡perfecta para mis piernas!), minibar (¡aunque un poco caro!), caja fuerte, TV con canales internacionales (¡por si te da la morriña de ver tele en español!). Bañera, ducha separada, albornoz… ¡Todo muy "hotel de lujo"! Y, ¡atención!, ¡tenían cortinas opacas! ¡Un regalo caído del cielo para dormir hasta las diez de la mañana! ¡La amé!
¡Un pequeño "pero"…
La habitación estaba bien… pero, necesitaba una reforma. La decoración… bueno, digamos que era… clásica. Y la iluminación… ¡un poco pobre! (¡Necesito luz para leerme mi libro!) Además, ¡me costó un mundo entender el funcionamiento del aire acondicionado! ¡Parecía una nave espacial! ¡Y por qué no ponen enchufes al lado de la cama! (¿Quién inventó esto?).
¡Comida y Bebida! (¡El momento "gordito feliz" del día!)
Aquí sí que el Movenpick se luce. A la carta en el restaurante principal, buffet de desayuno, ¡buffet de cena! (¡la perdición de mi dieta!), ¡restaurantes!, bar en la piscina, ¡bar! … ¡Y la comida! ¡Madre mía! Tenían de todo: cocina internacional, cocina asiática, platos vegetarianos,… ¡Un festival de sabores! ¡Me habría comido el mundo! Recomiendo totalmente su desayuno buffet. ¡De todo, de todo! ¡Y los huevos revueltos eran impresionantes! ¡No os perdáis la cafetería! Y, por supuesto, ¡el happy hour! (¡para no gastarte una fortuna!). La única pega fue que la comida en el bar de la piscina era un poco… cara. Pero, ¡con esa vista, hasta lo perdonas! ¡Y! ¡botella de agua gratis todos los días! (¡un detalle muy importante!)
¡Diversión y Relax! (¡El paraíso, señores!)
¡Esto es lo que más me gustó! ¡El Movenpick es perfecto para relajarse! Piscina con vistas (¡de infarto!), spa (¡el masaje fue divino!), sauna, baño de vapor, gimnasio… ¡Un festival de "cuerpo serrano"! Y… ¡la playa! (¡aunque la arena no era la mejor, eh!). ¡Me pasé horas en la piscina, leyendo y tomando el sol! ¡Absolutamente perfecto! También probé el Body Scrub y el Body Wrap, ¡una experiencia increíble! Y, ¡para los que les gusta hacer ejercicio! ¡El gimnasio está bien equipado!
¡Servicios y Comodidades! (¡Pequeños detallitos que marcan la diferencia!)
¡Aquí es donde el Movenpick destaca! Recepción 24 horas, conserjería, cajero automático, cambio de divisas, lavandería, tintorería, almacenamiento de equipaje… ¡Todo lo necesario para que te sientas como un rey (o una reina)! Y el personal… ¡siempre atento! La limpieza diaria era impecable. ¡Un diez para ellos!
¡Para los más peques! (¡Aunque yo no tengo!)
El hotel es familiar. Tienen instalaciones para niños, servicio de niñera (¡por si quieres hacer el "vago" un rato!), y menús infantiles. ¡Perfecto para familias!
¡Ojo! Cosas que me encantaron… ¡y cosas que NO!
- Me encantó: La vista al mar DESDE LA HABITACIÓN, el desayuno buffet, la piscina, el spa, el personal amable, y el wi-fi gratis.
- No me gustó tanto: La decoración un poco "anticuada" de las habitaciones, el precio de la comida en el bar de la piscina, y ¡la humedad! (¡se me encrespaba el pelo!).
¡Conclusión! ¿Deberías reservar? ¡¡¡SÍ, SÍ Y SÍ!!!
A pesar de algunos pequeños "peros", ¡el Movenpick Tailandia es un hotelazo! ¡La vista al mar es impresionante! ¡El ambiente es relajante! ¡Y la comida… ay, la comida! Si buscas unas vacaciones de ensueño, ¡no lo dudes! ¡Reserva YA! No te arrepentirás. ¡Y recuerda! ¡Disfruta cada momento! (¡Que la vida son dos días!).
¡OFERTA DE RESERVA EXCLUSIVA!
¡Para ti, que has leído esta crítica hasta el final! ¡Reserva tu estancia en el Movenpick Tailandia AHORA a través del enlace que te dejamos (¡y que sea desde nuestra web!). ¡Y obtén un descuento especial en el precio de tu habitación! ¡Además, recibirás una botella de vino espumoso de bienvenida y un tratamiento de spa gratuito (o un descuento). ¡Eso sí! ¡Date prisa, las plazas son limitadas. **
¡Escape al Paraíso en Yakarta! Estudio Relajante en Gateway Pasteur¡Ay, Dios mio! ¿Tailandia? ¡Movenpick Residence/Deluxe Studio/Ocean View, nada menos! Prepárense, porque esto no es un puto folleto turístico pulido. Esto es la realidad, la verdadera aventura, con el sudor, los mosquitos y las "¿dónde coño está el baño?" momentos.
Tailandia: Mi Itinerario… o intento de ello (con el espíritu de la improvisación)
Día 1: ¡Bangkok, Baby! (Y la lucha por la habitación correcta)
- Mañana (o intento de): Aterrizamos en el aeropuerto de Suvarnabhumi, y mi primer pensamiento es: "¡Dios mío, hace calor!". El segundo: "¿Dónde está mi equipaje?". Una hora después (y con la ayuda de un amable señor tailandés que no hablaba inglés, ¡pero que entendió la desesperación en mis ojos!), finalmente encuentro mi maleta. ¡Victoria! Pero… mi maleta estaba abierta. Alguien, en algún lugar, se ha llevado mi mejor camiseta de rayas. ¡Malditos!
- Mediodía: Nos dirigimos al Movenpick Residence. (Okay, no es la residencia, es el Deluxe Studio, Ocean View. ¡Pero suena mejor empezar con la residencia, no?) El taxi, una locura absoluta, con un conductor que parecía estar practicando para el Gran Premio de Singapur. Llegamos con el corazón en la garganta.
- Tarde: ¡Momento de "check-in"! Y aquí empieza la verdadera batalla. Me prometieron (¡yo lo juro!) una habitación con vistas al océano. Me dieron una vista… al parking. ¡¿Parking?! No, no, no. Me armo de valor (y de mi escaso tailandés aprendido en Duolingo) y me enfrento a la recepción. Después de una negociación épica (y con la ayuda de mi gesto de "¡por favor, con mi corazón roto!"), ¡logro el cambio! ¡La vista al océano! Bueno, a un pedacito de océano… y un poco de piscina… y un montón de árboles. Pero ¡es el océano! Lo suficientemente bueno.
- Noche: ¡El primer Pad Thai de la vida! (O al menos, el primero en Tailandia). Comida de calle, obviamente. Un poco picante… un poco grasosa… ¡perfecta! Termino la noche con un masaje de pies… ¡absolutamente celestial! (Y casi me quedo dormida en la mesa).
Día 2: Templos, Barcos Largos y… ¿Polillas gigantes?
- Mañana: ¡Despertar con vistas al océano! (Bueno, al pedacito de océano y los árboles. Ya lo he dicho, ¿verdad?) Visitamos el impresionante Wat Arun (templo del amanecer). Literalmente me quedo boquiabierta. ¡Es glorioso! Subimos las escaleras empinadas, casi muero… pero valió la pena la vista. La fotos, para Instagram. Por supuesto.
- Mediodía: Paseo en barco largo por el río Chao Phraya. ¡Romántico! (Aunque el olor a agua estancada no lo es tanto). Vemos la vida bulliciosa de Bangkok desde el agua. Niños jugando, monjes budistas, gente lavando la ropa… ¡Es un festival para los sentidos! Pero… de repente, veo una polilla gigante, ¡enorme! ¡Me da pánico! Grito como una niña pequeña y casi me caigo al agua. Menos mal que la polilla se fue.
- Tarde: Mercado flotante. Más comida callejera. ¡Demasiada comida callejera! Compro un sombrero ridículo. Me regatean. Gano. ¡Soy la reina del regateo! (O al menos, eso es lo que quiero creer).
- Noche: ¡A preparar el equipaje! ¡¡No!! Después de todo el día, me doy cuenta de que no he cambiado mi moneda. ¡OOHH! Y es que la vida en Tailandia no lo permite.
Día 3: La Playa (¡Finalmente!) y los Fucking Mosquitos
- Mañana: ¡Check-out del Movenpick (triste, pero también lista para la playa)! Vuelo a Phuket. Otro taxi, otra carrera de Fórmula 1.
- Mediodía: ¡Llegamos a la playa! Arena blanca, agua turquesa… ¡paraíso! (Después de la espera en el aeropuerto! Otra vez) Me siento… Me siento… ¡picada! ¡Mordida! ¡Los malditos mosquitos! Me cubro (y no es una metáfora) con repelente. En serio, ¡parezco un fantasma de lo blanco que estoy!
- Tarde: Relax en la playa. Sol. Mar. (Y mosquitos, aunque menos). Leo un libro… me duermo… me despierto con una quemadura solar en la nariz. ¡Genial! Me meto al mar… ¡y me enamoro! ¡La paz! ¡El paraíso!
- Noche: Cena romántica en la playa (de nuevo, con repelente…). ¡Los mosquitos contraatacan! Me como un plato de marisco… (un poco sospechoso… pero ¡qué diablos! ¡Estoy en Tailandia!) y me duermo profundamente en el sofá de la habitación.
Día 4: ¡El Desastre! (y el intento de reparación)
- Mañana: ¡Me despierto con un dolor de estómago! (Sospecho del marisco…) Me paso la mañana en el baño… (¡Gracias al cielo por el papel higiénico!).
- Mediodía: No puedo comer. Solo puedo tomar agua. Me siento miserable. Llamo a la recepción (en mi horroroso inglés) y pido ayuda médica. ¡Con suerte, el doctor es bueno!
- Tarde: Me siento un poco mejor. (Más gracias al doctor, que a mis habilidades). Voy a la playa… pero no puedo quedarme mucho tiempo. Me siento débil.
- Noche: ¡Cena en la habitación! ¡Sopa de pollo! ¡El paraíso! (De nuevo) ¡No puedo esperar a volver a casa y dormir en mi cama!
Día 5: ¡Adiós, Tailandia! (Con esperanza de volver algún día)
- Mañana: ¡Check-out! (Una vez más. Y otra vez, con la duda de si volvere, algún día). Sigo sintiéndome débil, la verdad.
- Mediodía: Vuelo de vuelta a casa. Pienso en todas las aventuras, en los mosquitos, en la comida, en el océano, en el arte de negociar. Pienso en la polilla gigante y en el dolor de estómago.
- Tarde: Aterrizo. Estoy cansada. Estoy sucia. Estoy feliz.
- Noche: ¡A dormir! (Y a soñar con mi próximo viaje).
Y eso es todo amigos! ¡Espero que les haya gustado mi (des)organizado viaje tailandés! ¡Recuerden, viajen, experimenten, disfruten… y prepárense para lo inesperado! ¡Chao!
¡Descubre el SECRETO de la Cabeza de Toro en el Reino Unido!¡Movenpick Tailandia: Estudio Deluxe con VISTA AL MAR INCREÍBLE! ¡Reserva YA! - Preguntas Frecuentes (¡¡Y Algo Más!!)
¡Ay, Dios mío! ¿Es en serio tan INCREÍBLE como dicen? (Porque, seamos honestos, los anuncios a veces... exageran un poco... o mucho).
¡Mira! Para serte sincera... ¡sí! La vista al mar... es... *suspiro dramático*... es algo. Literalmente, lo primero que hice al entrar fue... dejar caer mi maleta, correr a la ventana y... quedarme con la boca abierta. Mi novio, que es más pragmático, estaba "¿Ya? ¿Ya podemos deshacer la maleta?" Pero no, no podíamos. Necesitaba absorber. El sol, el agua turquesa... ¡es como si te metieran en una postal! Y la habitación... ¡ahora hablamos!
¿Qué tal la habitación? ¿De verdad es "Deluxe"? (Porque a veces "Deluxe" significa "con una lamparita rota").
Oigan, entiendo la preocupación. He estado en "Deluxe" que parecían cuartuchos de motel de carretera. ¡Pero no! Esta habitación... ¡es... guay! Amplia, con una cama gigante donde cabíamos mi novio, yo, y (casi) un gato invisible que siempre viaja con nosotros (¡no me juzguen!). El baño... ¡con bañera con vistas al mar! (Sí, me pasé horas en remojo con una copa de vino... ¡ay, la felicidad!). Hay un balcón – ¡importantísimo para mi café matutino mirando el amanecer! (Vale, la verdad es que a veces me obligaba a madrugar para verlo, pero valía la pena!). La decoración... moderna, limpia, sin demasiadas florituras (¡menos mal, que no soy de "dorados con querubines"!)
¿Y el desayuno? ¿El famoso "bufet libre"? ¿Merece la pena o es el típico atasco de gente cogiendo churros fríos?
Uf, ¡la hora del desayuno! Mira, soy fan de los bufets, pero también soy realista. El del Movenpick... ¡es bueno! MUY bueno. Hay de todo: fruta fresca (¡la piña era increíble!), pan, bollería (¡cuidado con la adicción!), huevos hechos al gusto (¡me pedí mi tortilla perfecta todos los días!), platos tailandeses (¡¡¡pad thai para desayunar!!!!), zumos... El tema es... la gente. Hay... gente. A veces, sientes que estás en una estampida hacia el buffet. Mi estrategia: ir temprano. Muy temprano. Sobre las 7:00 am. Así evitas el caos y puedes disfrutar de tus huevos revueltos en paz (y luego, ¡a la playa!).
¿La playa está bien? ¿O es una de esas playas que huelen a... cosas raras? (Es una pregunta seria).
¡Jajaja! Entiendo la pregunta. ¡Playas con olores raros... no, gracias! La playa del Movenpick... ¡es una maravilla! Arena blanca, agua cristalina... ¡perfecta para nadar, tomar el sol, y (¡lo más importante!) leer un buen libro! Hay hamacas y sombrillas disponibles (¡si llegas a tiempo, que a veces se pelean por ellas!). Yo creo que me pasé el 80% del tiempo allí. Me volví morena... ¡como un langostino a la plancha! Y el olor... ¡a mar! A brisa marina! ¡Ahhh!
¿Hay actividades? ¿Algo más que tumbarse al sol (que, a veces, cansa)?
¡Claro que sí! Aunque, a ver... yo soy más de "tumbarse al sol". ¡Es lo mío! Pero sí, hay actividades. El hotel ofrece excursiones, deportes acuáticos, clases de cocina tailandesa (¡yo no fui, pero mi novio sí! Y aún estoy esperando que me haga un pad thai decente...). También tienen un spa (¡¡¡MASAJES!!!). Y, ojo, el hotel está situado en un lugar estratégico para explorar la zona. Fuimos a un mercado local (¡¡¡comida callejera, señores!!!), visitamos templos (¡increíbles!), y nos perdimos por las callejuelas... ¡aventura en estado puro! (aunque a veces, confieso, prefería volver a mi hamaca y a la vista al mar...).
¿Algún "pero" que ponerle? (Porque nada es perfecto, ¿verdad?).
¡Claro! Siempre hay "peros". A ver... el Wi-Fi a veces fallaba (¡¡¡horror!!!, ¡necesito internet para subir fotos a Instagram!). El restaurante del hotel era un poco caro (pero la comida estaba rica). Y... ¡AY! ¡La mosca! Esa mosca terrible que parecía esperar a que dejaras un trocito de sandía en el plato para atacar. ¡Maldita mosca! (Pero bueno, nada perfecto, ¿no?). Ah, y el precio... no es precisamente barato. Pero, ¡vamos! Si te lo puedes permitir... ¡es una INVERSIÓN EN FELICIDAD! (o al menos, una inversión en un buen bronceado y unas vistas increíbles).
¿Recomiendas que reservemos YA? (¡¡¡Dime la verdad!!!).
¡¡¡Sí!!! ¡RESERVA YA! ¡Pero... espera! Primero, respira. Piensa en el sol, el mar, la tranquilidad... ¿Ya? ¿Te visualizas? ¡Ahora, ve y reserva! ¡No te lo pienses más! Es una experiencia que te mereces. Te lo digo yo, que soy una persona muy exigente (y a veces, un poco quejica). ¡Y créeme! ¡Querrás volver! (Yo ya estoy mirando cuándo puedo ir otra vez...). ¡¡¡Vete!!! ¡Y disfruta por mí! ¡¡Y, por favor, cuéntame cómo te va!! ¡Necesito saberlo! (¡Porque me da envidia! :P).