¡Hotel des Canettes, Francia: ¡El Secreto Mejor Guardado de tu Próxima Escapada!
¡Hotel des Canettes, Francia: ¡El Secreto Mejor Guardado… (o al menos, ¡Eso Dicen!)! 🇫🇷
¡Ay, caramba! ¿Francia, no? Sighs dramatically. Siempre suena a glamour, croissants y… ¿vacaciones perfectas, verdad? Pues, dejadme deciros, acabo de volver de un pequeño paraíso llamado Hotel des Canettes y, bueno… se rasca la barbilla… es un poco como una caja de bombones. Nunca sabes qué vas a encontrar.
Vamos a ver, para empezar, el marketing del hotel es ESPECTACULAR. "El secreto mejor guardado…" ¡Bla, bla, bla! Pero oye, ¿quién no adora un buen misterio, verdad? Y después de estar allí… suspira… creo que sí, ¡quizás tienen razón!
Vamos por partes, que si no, me emociono y no me entendéis:
(1) Accesibilidad y… ¿cómo diablos se dice?
- ¡OJO! Si andas con silla de ruedas o tienes problemas de movilidad, ¡hay que investigar a fondo! Aunque el hotel se supone que tiene facilidades para discapacitados (Facilities for disabled guests) y hasta ascensor (Elevator), no me fiaría ciegamente del "supuesto". Llamad, preguntad, insistid. La realidad a veces no coincide con las fotos de Instagram.
(2) ¡Comida, esa gran obsesión!
- ¡Restaurantes! El Hotel des Canettes no es como los albergues de mochileros. Tiene varios sitios donde darle al diente. ¡Y menos mal! Después de un día de turismo, necesitas combustible. Tienen de todo:
- Restaurantes, ¡obvio! A ver, si no, dónde comemos…
- Desayuno (Breakfast [buffet]): ¡El buffet! Amo los buffets, confieso, soy un glotón🥐🥓🍳. Croissants, zumos, fruta… ¡un festín! Pero, OJO, a veces, el buffet parece sacado de una película de zombies… gente hambrienta, luchando por el último cruasán… 🧟♀️.
- Comida a la carta (A la carte in restaurant): Perfecto para cuando te cansas del buffet (¿cuándo?).
- Opciones vegetarianas (Vegetarian restaurant): ¡Bravo! 🙏
- Comida internacional (International cuisine in restaurant). ¡Ya era hora! No todo es croissant.
- Snack bar: Para picar algo entre comidas, ¡el paraíso portatil!.
- Servicio de habitaciones 24 horas (Room service [24-hour]): ¡Genial! Para los perezosos como yo, un gran plus.
- Bar, Poolside bar, Coffee shop, Happy hour: ¡A brindar! 🥂 ¡Necesitamos un poco de felicidad líquida después de un día duro de ser turista!.
- Asian cuisine in restaurant, Asian breakfast: ¡Qué sorpresa agradable!.
- ¡Café y té en restaurante! (Coffee/tea in restaurant). ¡Ay, el café!☕️
- ¡Para llevar! (Breakfast takeaway service): Un plus para los madrugadores.
- ¡Opciones de dieta! (Alternative meal arrangement): ¡Bien!
(3) ¡Relax, por favor!
- ¡El Spa! (Spa/sauna). Un santuario de paz y tranquilidad. ¡Bueno, más o menos! La sauna (Sauna)… ¡caliente, MUY caliente! Perfecto para soltar tensiones. El jacuzzi… ¡ay, el jacuzzi! Un paraíso burbujeante. Aunque a veces, te encuentras con señoras que parecen focas… pero, ¿quién soy yo para juzgar? * Body scrub/Body wrap/Massage: ¡Necesario después de caminar por París con tacones!
- ¡Piscina! (Swimming pool, Pool with view, Swimming pool [outdoor]). Maravillosa, con vistas… ¡lo mejor de la estadía!
- ¡Gimnasio! (Gym/fitness, Fitness center). Para los que se sienten culpables por comer tanto croissant, pero a mi, no me fue.
- ¡¡Baño de pies!! (Foot bath): ¡Delicia pura! Mis pies agradecidos.
(4) Limpieza y Seguridad: ¡Que no cunda el pánico!
- ¡Higiénico! (Hygiene certification, Anti-viral cleaning products, Rooms sanitized between stays, Daily disinfection in common areas). Después de la pandemia, esto es ORO. Me sentí segura.
- ¡Personal entrenado! (Staff trained in safety protocol). ¡Siempre es bueno que sepan qué hacer!.
- ¡Medidas de distanciamiento social! (Physical distancing of at least 1 meter).
- ¡Desinfección profesional! (Professional-grade sanitizing services) Es una ventaja.
- ¡Gel hidroalcohólico! (Hand sanitizer). Por todos lados, ¡menos mal!.
- ¡Botiquín! (First aid kit).
- ¡Seguridad 24 horas! (Security [24-hour])
(5) ¡En la Habitación… ¡Un oasis!
- ¡Aire Acondicionado! (Air conditioning): ¡Imprescindible en verano!
- ¡Wi-Fi gratis! (Wi-Fi [free], Free Wi-Fi in all rooms!) ¡Aleluya! 😇
- ¡Cama extralarga! (Extra long bed). ¡Para los altos, como yo!
- ¡Cafetera/Tetera! (Coffee/tea maker). Para la dosis de cafeína matutina.
- ¡Bañera/Ducha! (Bathtub, Shower, Separate shower/bathtub). ¡Un lujo!
- ¡Albornoz y zapatillas! (Bathrobes, Slippers). Como en las películas.
- ¡Caja fuerte! (In-room safe box). Para los tesoros (o el pasaporte).
- ¡Minibar! (Mini bar). Para los caprichos de medianoche.
- ¡TV con canales por cable! (Satellite/cable channels, On-demand movies). Para esas noches de relax.
- ¡¡¡Ventanas que se abren!!! (Window that opens). ¡Aire fresco!
- ¡Servicio de habitaciones las 24 horas! (Room service [24-hour]) ¡Para perezosos como yo!.
- ¡Limpieza diaria! (Daily housekeeping). ¡Gracias, señora de la limpieza!.
- ¡Hay más cosas! (Additional toilet, Alarm clock, Blackout curtains, Carpeting, Closet, Complimentary tea, Daily housekeeping, Desk, Extra long bed, Free bottled water, Hair dryer, High floor, Interconnecting room(s) available, Internet access – LAN, Internet access – wireless, Ironing facilities, Laptop workspace, Linens, Mirror, Non-smoking, Private bathroom, Reading light, Refrigerator, Scale, Seating area, Separate shower/bathtub, Shower, Slippers, Smoke detector, Socket near the bed, Sofa, Soundproofing, Telephone, Toiletries, Towels, Umbrella, Visual alarm, Wake-up service).
(6) ¡Servicios y Cosas Útiles!
- ¡Conserjería! (Concierge). ¡Te solucionan la vida!.
- ¡Recepción 24 horas! (Front desk [24-hour]) Muy útil.
- ¡Lavandería! (Laundry service, Dry cleaning). ¡Un salvavidas!.
- ¡Guardaequipajes! (Luggage storage)
- ¡Cajero automático! (Cash withdrawal), Cambio de divisas (Currency exchange). Imprescindible, si no quieres quedarte sin pasta.
- ¡Tienda de regalos! (Gift/souvenir shop). Para comprarle algo a la suegra… o a ti mismo.
- ¡Eventos! (Meeting/banquet facilities, Projector/LED display, Audio-visual equipment for special events, Wi-Fi for special events, On-site event hosting)*.
- Transporte al aeropuerto (Airport transfer).
- Un jardín. (Terrance).
- **Y mucho más (Air conditioning in public area, Audio-visual equipment for special events, Business facilities, Car park [free of charge], Car park [on-site], Car power charging station, Cashless payment service, CCTV in common areas, CCTV outside property, Check
¡Ay, ay, ay! Preparándome para mi gran aventura en el Hotel des Canettes… ¡y la emoción me tiene hecha un manojo de nervios! Aquí va mi "itinerario" (usando el término con muchísima, muchísima libertad) para el viaje. Prepárense… ¡va a ser un desastre glorioso!
Día 0: La Anticipación (y el Pánico)
- 14:00 - 16:00: Intento desesperado de empacar. ¿En serio necesito TANTOS zapatos? La respuesta es: SÍ. Absolutamente SÍ. Me imagino comprando zapatos nuevos en París… ¡el paraíso! Pero primero, necesito APRENDER a empacar.
- 16:00 - 17:00: Llamadas frenéticas a mi mejor amiga, Elena, para que me tranquilice. "¡Todo va a estar bien! ¡Vas a amar París! ¡No olvides tu pasaporte!" Elena es mi ancla en este mar de incertidumbre. Gracias, amiga.
- 17:00 - 18:00: Reverendo desastre. El gato, Fígaro, se sube a la maleta, la desordena, y me mira con una descarada mezcla de curiosidad y desprecio. Decido dejarlo, al menos por el momento (y la próxima vez intentaré empacar sin la curiosidad felina).
- 18:00 - 20:00: Cena pre-viaje: pizza congelada y una copa (o dos) de vino. ¡Necesito celebrar y calmar los nervios! Empiezo a fantasear con croissants y café au lait… ¡Dios mío, ya quiero estar allí!
- 20:00 - 23:00: Tratar de dormir. Imposible. Repaso mentalmente todo: ¿Pasaporte? ¿Dinero? ¿Adaptador? (¡Malditos enchufes parisinos!). El estrés aumenta… ¡qué pesadilla!
Día 1: Llegada a París y el Encanto (¿o el Caos?) del Barrio Latino
- 6:00: El despertador suena. ¡Maldito seas, despertador! Aún así, intento levantarme con entusiasmo… ¡París me espera!
- 8:00: ¡Llegada a París! El aeropuerto Charles de Gaulle es enorme… ¡y confuso! Me pierdo un poco, pero encuentro el camino al tren RER B. ¡Primer logro!
- 11:00: Llegada al Hotel des Canettes. ¡Es… adorable! Pequeño, con un aire bohemio y la promesa de encanto parisino. La recepcionista, una mujer con una sonrisa cálida y un acento perfecto, me da la bienvenida. ¡Ya me siento en casa! (Aunque la habitación es… pequeña. Muy pequeña. Pero con mucho encanto, ¡eso sí!)
- 12:00 - 14:00: Exploración del Barrio Latino. ¡Absolutamente mágico! Calles empedradas, librerías antiguas, y… ¡el Sena! Me siento como en una película. Me compro un croissant irresistiblemente delicioso y un café au lait… ¡el paraíso en cada bocado!
- 14:00 - 15:00: Almuerzo improvisado en una pequeña crêperie. ¡Crepe salada con jamón y queso! ¡Una delicia! Intento hablar francés, pero mi vocabulario es limitado. El camarero, amable, se ríe de mis torpes intentos. ¡Parte del encanto!
- 15:00 - 17:00: Paseo por la orilla del Sena. Intento "hacer la turista", pero me distraigo con todo: los artistas callejeros, los libros de segunda mano, las parejas besándose… ¡ay, el amor!
- 17:00 - 19:00: Visita a Notre Dame. ¡Impresionante! (Aunque hay obras, pero no importa.) Me quedo sin palabras ante la grandeza de la catedral. Un sentimiento de asombro me recorre.
- 19:00 - 21:00: Cena en un restaurante pequeño y acogedor. Escojo un plato al azar: boeuf bourguignon. ¡Exquisito! El vino tinto fluye… ¡y me siento parisina! (Al menos por un rato).
- 21:00 - 23:00: ¡Shopping! (¡Ya era hora!) Me pierdo en una pequeña tienda de libros de segunda mano y encuentro un ejemplar de Baudelaire. ¡Un tesoro! Y luego… una pequeña tienda de zapatos. (Ya lo anticipaba…)
- 23:00 - 00:00: De regreso al hotel, agotada pero feliz. Me acuesto en mi pequeña habitación, pensando en el día… ¡y con muchísimas ganas de vivir el siguiente!
Día 2: Montmartre, el Louvre y un Encuentro Inesperado
- 9:00: ¡Despertada por el sol, no por el despertador! ¡Milagro! Desayuno en el hotel: baguette, mantequilla y mermelada. ¡Simple, pero perfecto!
- 10:00 - 13:00: ¡Montmartre! Subo a la colina, admiro la Sacré-Cœur… ¡y me enamoro del ambiente! Artistas callejeros, tiendas pintorescas y la magia que se respira. Me hago un retrato. ¡Un recuerdo para toda la vida!
- 13:00 - 15:00: El Louvre. ¡Inmenso! ¡Demasiado para un solo día! Me concentro en las obras que más me interesan: la Mona Lisa, la Venus de Milo… y me pierdo. Literalmente. Me desoriento un poco en los pasillos, pero encuentro la salida (después de un pequeño ataque de pánico).
- 15:00 - 16:00: Descanso en el Jardín de las Tullerías. Me siento en un banco, observo a la gente, y me relajo. Necesito un respiro después del Louvre.
- 16:00 - 18:00: Paseo por las Galerías Lafayette. ¡Espectacular! Me maravillo con las vidrieras y la arquitectura. Me permito un pequeño capricho: un labial rojo. (¡Para sentirme más parisina!)
- 18:00 - 19:00: ¡El Encuentro! Voy a tomar un café en un pequeño café cerca del hotel. Y lo veo. Un hombre, sentado solo, leyendo un libro. Tiene unos ojos increíbles. Y una sonrisa… ¡oh, esa sonrisa! Me atrevo a hablarle. Hablo en francés… y él responde en español. Resulta que es un escritor español que vive en París. ¡Charla fascinante! Risa, complicidad… ¡Es como si el destino nos hubiera unido! (O quizás el amor al café y a los libros…)
- 19:00 - 21:00: Cena improvisada con el escritor (¡sí, lo sé, una locura!). Comemos steak frites en un bistro. La conversación fluye. Me siento… feliz. Realmente feliz. La ciudad, el ambiente, la conversación… todo es perfecto.
- 21:00 - 23:00: Un paseo nocturno por el Sena… con él. La Torre Eiffel brilla. La magia parisina me envuelve…
- 23:00: De regreso al hotel, con el corazón latiendo con fuerza. ¡¿Qué está pasando?! ¿Un romance parisino? ¡Dios mío! (¡Necesito dormir… pero la emoción me lo impide!).
Día 3: El Marais, el museo Picasso y… ¡Adiós, París!
- 9:00: Desayuno. ¡No puedo dejar de pensar en él! Intenté concentrarme en el croissant. Fue muy difícil.
- 10:00 - 13:00: El Marais. Un barrio con encanto. Tiendas vintage, cafés bohemios… Exploro. Compro un pequeño recuerdo.
- 13:00 - 15:00: Visita al Museo Picasso. ¡Impresionante! Me sumerjo en el arte de Picasso. Me dejo llevar por los colores, las formas… y me olvido por un momento de la
¿Qué es lo más *estúpido* que has hecho hoy? Y, si te atreves, ¿por qué?
¡Ay, no me hagas empezar! Hoy… hoy, querido lector, *hoy* decidí que era una brillante idea intentar freír plátanos en aceite de oliva virgen extra. Claro, suena sofisticado. En mi cabeza, era una especie de postre gourmet improvisado. En la realidad… bueno, digamos que el humo llenó la cocina, el detector de incendios demostró por qué existe, y los plátanos… eran como piedras. ¿Por qué? Porque me dio la gana ser pretenciosa. Y porque tenia hambre, y el hambre, como dice mi abuela, es mala consejera.
¿Alguna vez te has sentido… como un completo fracaso? Y, ¿cómo lo superaste?
¡Ah, sí! ¿El club de fracasos? Soy la presidenta vitalicia. Hubo una vez... ¡uf! Una vez me postulé para un puesto en la junta vecinal. Estaba *tan* emocionada. Tenía ideas, energía, ¡hasta un powerpoint! Pensé que iba a cambiar el mundo… de mi barrio, por lo menos. Resultó que no gané ni un solo voto. Ni el mío propio, creo yo. Estaba deshecha. Dije a mi misma: "Ya no, me retiro de la sociedad" Pero… después de un par de días de drama y helado, decidí que, bueno, tal vez no fuera el fin del mundo. Me compré un helado (de nuevo, lo confieso) y recordé que no es la caída, sino el levantarse. Y seguir comiendo helado. Y hacer el bien en mi vecindario, ¡aunque no fuese la presidenta!
¿Cuál es el mejor consejo que te han dado? ¿Y el peor?
¡Uff, los consejos! El mejor, sin duda, de mi abuela: “*Siempre lleva contigo un caramelo en el bolsillo; nunca sabes cuándo lo necesitarás*”. No es una metáfora profunda, eh? Pero me encanta. Y el peor… ¡ah, el peor! Un ex novio (y ese fue el error) me dijo una vez que “debía ser más… espontánea”. Me pasé un mes haciendo cosas *completamente* irracionales y… bueno, digamos que terminé disfrazada de plátano en una fiesta. No, no lo recomiendo. La espontaneidad es buena, pero no a expensas de la sensatez.
¿Qué es lo que más te da miedo?
A ver… miedo… los insectos, con eso estamos claros. Pero, ¿lo que más me da pánico, pánico de verdad? A veces, cuando camino sola por la noche… pienso en la posibilidad de no ser suficiente. De no haber hecho suficiente. De no haber amado lo suficiente. De no haber reído lo suficiente. Es una tontería, lo sé. Pero… ¡uff! Es un miedo feo, el que te hace sentir… pequeño. Por eso trato de reírme más, de dar más abrazos, de comer más pastel. Y de no caminar sola por la noche, preferiblemente.
¿Alguna vez has mentido? ¡Vamos, todos lo hacemos! Cuéntanos sobre una mentira épica.
¡Ja! ¿Mentir? ¡Soy profesional! Vale, vale, no. Pero… sí, una vez, cuando tenía unos diez años, le dije a mi abuela que había hecho toda mi tarea. *Toda*. Nunca había mentido a mi abuela, pero la necesidad de ir a jugar con mis amigos era demasiado fuerte. Mi abuela, que es la mujer más astuta del planeta, me miró fijamente y me preguntó: “¿Y cómo te fue con los problemas de matemáticas?” Yo… yo tartamudeé algo sobre raíces cuadradas y… ¡la miré a los ojos!… y ella, con una sonrisa, dijo: “¿Sabes qué? Ve a jugar. Pero luego… ¡ya veremos!” Jugué, pero la culpa… me comió viva. Nunca más volví a mentir, sobre todo a mi abuela. Me di cuenta de que ella siempre sabe.
¿Cuál es tu guilty pleasure? ¡No te avergüences!
¡Ay, Dios mío! ¿Mi guilty pleasure? Ver novelas turcas subtituladas a las tres de la mañana. ¡Son un desastre! Exageradas, dramáticas, llenas de giros ridículos… y *no puedo parar de verlas*. Lloro, río… y luego me pregunto qué demonios estoy haciendo con mi vida. Pero, al día siguiente, ahí estoy, pegada a la pantalla. Es mi momento de… ¿cómo decirlo?… desconexión total. Y el chocolate, y las patatas fritas. Y las novelas turcas. ¡¡¿Y qué?!!
¿Qué es algo que has aprendido que nadie te enseñó?
Hmmm… ¡Buena pregunta! Creo que… he aprendido que está bien estar mal. A veces, las cosas apestan. Y está bien sentirte frustrado, triste, enfadado… No tienes que estar siempre feliz, sonriendo. No tienes que “ser fuerte” todo el tiempo. Permítete sentir. Permítete llorar en la ducha. Permítete comer helado y ver novelas turcas. Porque, al final, ser sincero contigo mismo, con tus emociones, es la verdadera fortaleza. Y eso, nadie me lo enseñó. Lo aprendí a la mala… a través de muchos plátanos fritos y noches de insomnio. Pero lo aprendí.
¿Has odiado alguna vez el amor?
¡Odio! Uf... el amor... Claro que sí. He odiado el amor. *Mucho*. Más que el brócoli mal cocinado. Más que las colas del supermercado. Más que... (bueno, podría seguir). Hubo una vez... ¡*una* vez!... fue un desastre, un caos, un huracán de emociones. Promesas vacías, canciones cursis, noches en vela que te hacen dudar de todo. Y luego... el silencio. El vacío. Y te quedas allí, con el corazón hecho pedazos y preguntándote ¿en qué te equivocaste?. Es horrible. Y luego, misteriosamenteBuscar Hotels