¡Gîte Mon Pré Vert: El paraíso francés que te dejará sin aliento!
¡Gîte Mon Pré Vert: El Paraíso Francés… ¿De Verdad? ¡A Ver Qué Tal! (Una Crítica Sin Filtros)
¡Ay, Dios mío, qué aventura! Me lancé a la piscina (figurativamente, por ahora) y reservé en ¡Gîte Mon Pré Vert: El paraíso francés que te dejará sin aliento!. Y ya, después de unos días, aquí estoy, intentando (y fracasando un poco) en darle un orden a mis pensamientos. ¡Prepárense, porque esto no va a ser una reseña aburrida! Voy a ser sincera, muy sincera.
Primero, lo bueno (porque algo bueno tiene que haber, ¿no?):
- ¡El Paraíso… Desde la Ventana! Las vistas, madre mía, las vistas. Literalmente. El Pool with view es para desmayarse… en el buen sentido. Despertarte y ver esa piscina (sí, Swimming pool [outdoor], ¡existe!) reflejando el cielo… Es una postal, juro. Y el Pool with view, de verdad, vale cada euro. (Aparte, me dio un ataque de risa la primera vez que vi a un hombre flotando con un flotador de flamenco… ¡qué cursi, pero qué feliz se veía!).
- Limpieza… ¡Y Más Limpieza! Cleanliness and safety… Aquí no se andan con chiquitas. Ya sé que todos los hoteles dicen lo mismo, pero… ¡esto es otro nivel! Anti-viral cleaning products, Daily disinfection in common areas, Rooms sanitized between stays… Parece un laboratorio, ¡pero uno MUY limpio! Me sentí segura. Literalmente, una obsesión con la higiene, que a veces llega al extremo, como la vez que me metieron mi cepillo de dientes en una maquinita para esterilizarlo. Un poco overkill, pero… bueno, un punto a favor.
- El Desayuno… ¡Ah, el Desayuno! Breakfast [buffet]: ¡ojo! No es el típico buffet de “huevos revueltos sospechosos”. ¡No, señor! Aquí había de todo. Pero, Asian breakfast se lo saltan… no había, lo siento. Pero el Breakfast [buffet] era una locura. Croissants, mermeladas caseras, frutas frescas… ¡casi me como la mesa! Y, si eres como yo y te gusta desayunar en pijama, el Breakfast in room es oro puro. Aunque, ¿a quién le importa el pijama cuando tienes esa vista? (Me lo comí… con el pijama puesto. ¡Cosas que pasan!).
- Relax… ¿De Verdad? Spa… Me tiré de cabeza al Spa/sauna. La sauna… ¡ufff! Me sentí como un pollo en una olla. Pero después… después, el Massage. ¡El masaje! Me olvidé de todos mis problemas. ¡Literalmente floté! Y si te gusta el rollo, también hay Body scrub, Body wrap, Foot bath… Prepárense para quedar como nuevos.
Ahora, lo… menos bueno (y, seamos honestos, lo que hace que la experiencia sea más “real”):
- “Accesibilidad”… ¿Para Todos? A ver, el tema de Accessibility es… complicado. Dicen que es para todos, pero… Ya sabes, las letras pequeñas. Sé que tienen Facilities for disabled guests, pero no pude explorar todo a fondo. Recomiendo preguntar antes de ir. Peeeeeeeeero, en general no es tan Wheelchair accessible como dicen… creo.
- Internet… El Gran Misterio. El Wi-Fi… ¡ay, el Wi-Fi! Tenían Free Wi-Fi in all rooms! genial. Pero la velocidad de internet… ¡parecía que estábamos volviendo al dial-up! El Internet [LAN]… no lo probé, pero me dio pereza buscar el cable. El Internet services… básicos. Espero que hayan instalado más Wi-Fi in public areas, porque el Internet era… “lento”.
- Comida… ¿Solo Francesa? Restaurants… Vale, había varios. A la carte in restaurant, Buffet in restaurant, Coffee/tea in restaurant, Desserts in restaurant, Poolside bar, Snack bar, Vegetarian restaurant, Western cuisine in restaurant, International cuisine in restaurant… y el Bar. El problema es que todo era muy… francés. Y Asian cuisine in restaurant… ni rastro. Vale que estamos en Francia, pero ¿un poquito de variedad? La Soup in restaurant era buena. Y muy, muy a menudo, la Salad in restaurant era la salvación. ¡Y el postre! Dios mío, los postres… (¡aunque un día la Bottle of water me costó un ojo de la cara!).
- Servicios… Un Poco Dispersos. Services and conveniences… Hay de todo, desde Cash withdrawal hasta Gift/souvenir shop (nunca entiendo por qué necesito un recuerdo cada vez que salgo de un hotel 😉). Air conditioning in public area, Daily housekeeping, Laundry service, Room service [24-hour], Ironing service… Todo genial. Pero a veces, la comunicación era un poco… “a la francesa”. Intentas preguntar algo y te responden con una sonrisa, pero en otro idioma.
- Actividades… ¿Dónde Estás? Things to do. La verdad, esperaba más. Hay un Fitness center, pero yo soy más de "descansar". Y si hay Gym/fitness, no lo usé.
Ahora, el momento “confesiones”: ¡El rollo “Covid-19”!
Cleanliness and safety – Ya lo comenté, PERO… Hand sanitizer por todas partes. Individually-wrapped food options (me sentí como en un asalto bancario, con cada cosa envuelta individualmente… ¡pero bueno!). Physical distancing of at least 1 meter. Rooms sanitized between stays. Sanitized kitchen and tableware items. Staff trained in safety protocol. Cashless payment service es lo más. Safe dining setup. Sterilizing equipment. Anti-viral cleaning products. Daily disinfection in common areas. O sea, una paranoia (comprensible, por otra parte). Lo bueno es que te sientes seguro (¡y con más gel hidroalcohólico que en una farmacia!). Aunque eso de que la opción de Room sanitization opt-out available… ¡nunca la usé!.
Un Experiencia Destacada (Y Un Poco Vergonzosa):
A ver, aquí va mi momento "Vergüenza ajena" y una experiencia que me desató y me hizo llorar de risa, con el tema del Pool with view:
Un día, en la piscina, mientras intentaba hacer yoga (sí, intentaba), se me escapó un eructo… ¡uno épico! De esos que hacen eco. Y claro, todos los que estaban alrededor me miraron. Risa nerviosa, mi cara roja… Pero, ¡no! El hombre del flotador flamenco, con una sonrisa de oreja a oreja, me guiñó el ojo y gritó: "¡Bravo! ¡La vida es bella!". Y todos se echaron a reír. Fue un momento… surrealista. Y, de alguna manera, perfecto. Porque, ¡qué más da un eructo cuando tienes esa vista! Así que, sí, Gîte Mon Pré Vert, también es el lugar donde puedes ser tu mismo (incluso con eructos épicos).
Para los niños: ¿Demasiado “Francés”?
For the kids: Había Babysitting service, Family/child friendly, Kids facilities, Kids meal. Pero no sé, me pareció que el ambiente era demasiado… "adulto". No vi a muchos niños correteando. Un poco… "serio", quizás. Pero, supongo que eso depende de la edad de tus hijos.
El Veredicto Final… ¡Mi Oferta Irresistible!
¡Gîte Mon Pré Vert es un paraíso… con sus imperfecciones! Si buscas vistas espectaculares, limpieza obsesiva y un masaje que te mande al séptimo cielo, ¡reserva ya! Pero, si eres muy exigente con el Wi-Fi, te gusta la comida variada y necesitas que todo sea "perfecto", quizás… no sea tu lugar. Pero, ¿quién quiere la perfección? ¡La vida es demasiado corta!
¡Alójate en los INCREÍBLES Copper Horse Cottages! (Reino Unido)¡Ay, caramba! Ya lo tengo… ¡la bitácora caótica para mi viaje a Gîte Mon Pré Vert, Francia! Prepárense, porque esto no es tu itinerario de Pinterest. ¡Es la REALIDAD (con mayúsculas y todo)!
Día 1: Llegada (y un poco de pánico)
- Mañana: "¡París, allá voy, pero, ¿y si me pierdo en el metro? ¡Me va a dar algo!" El vuelo… bueno, digamos que el asiento no parecía tan cómodo, y la señora de al lado roncaba como un motor de tractor. Llegada a París. Dios mío, ¡París! Todo es tan… chic… ¡y yo con la maleta llena de calcetines de abuelita!
- Tarde: Tren (¡al fin!) hacia la campiña. Intento leer un libro de francés. Me quedo dormida y me despierto con la boca abierta y babeando un poco. ¡Glamour puro!
- Noche: ¡Llegada a Gîte Mon Pré Vert! (Finalmente.) La casita es preciosa, ¡pero el GPS me jugó una mala pasada! Casi me meto en un campo de vacas. Las vacas me miraban con una mezcla de curiosidad y desprecio. El dueño… un señor amabilísimo, con una sonrisa que le llegaba a las orejas. Me ofreció una copa de vino. Acepté. ¡Todo es más fácil con vino! La cena, improvisada con lo que encontré en el supermercado… un baguette que es como un ladrillo y un queso que huele a calcetín sudado. Pero, ¡con el vino, TODO sabe mejor!
Día 2: La Belleza (y el conflicto con mi conciencia)
- Mañana: Despertar con el canto de los pájaros… ¡y con un ataque de alergia! Nariz roja, ojos llorosos… ¡soy un desastre! Pero, ¡ay, Dios mío! El paisaje… campos verdes, flores silvestres… parece un cuadro. Me siento como la protagonista de una película romántica… hasta que me doy cuenta de que estoy sola y con un pañuelo en la mano.
- Tarde: Paseo por el pueblito. Tiendas monísimas, gente amable… y yo con la tarjeta de crédito temblando. Un dolor de cabeza increíble. ¿Me compré otra bufanda? ¡Y necesito un gorro! Y… y… ¡Oh, no! ¡El queso! El olor me está volviendo loca. ¡Necesito aire fresco!
- Noche: El gîte. El vino. El queso. La baguette. Me siento culpable por no hacer más "turismo". "Debería estar explorando castillos, museos… ¡¡¡en lugar de comer queso!!!". Pero, ¿saben qué? El queso es delicioso. Y el vino… ¡el vino me hace feliz! Paso la noche leyendo y escribiendo en el balcón.
Día 3: Perdiéndome (literalmente y en mis pensamientos)
- Mañana: ¡La búsqueda del tesoro del queso! Intento ir a un mercado. Me pierdo. ¡Pero DE VERDAD! Me encuentro en un camino de tierra, rodeada de ovejas que me miran con una mirada sospechosa. La ansiedad se me sube por el cuerpo.
- Tarde: Desesperada. Pregunto a un granjero por el camino. Me mira con una sonrisa y me dice que "¡La vida es un laberinto, mademoiselle!". Me da indicaciones y me ofrece un café con galletas. El café sabe a gloria. Las galletas también.
- Noche: Regreso al gîte. El queso… ¡lo encontré! ¡Y también compré un montón de cosas innecesarias! ¡Soy un desastre! Y ahora, miro las fotos de gente posando delante de la Torre Eiffel. ¿Debería sentirme mal? Quizás. Pero, ¿saben qué? Prefiero mi queso, mi vino y la tranquilidad (relativa) de mi casita. ¡Y mañana, me voy a perder otra vez!
Día 4: La Montaña Rusa Emocional (¡y un poco de arte!)
- Mañana: Decido ir a un museo. ¡Un museo de verdad! ¡Con arte! Me siento intelectual. Me emociono con una escultura abstracta. Me aburro un poco con los textos explicativos. Me pierdo en una sala con cuadros… ¡y me enamoro de uno!
- Tarde: ¡¡¡Me compro una postal del cuadro!!! Soy un poco (mucho) cursi. La escribo mientras me tomo un café en una terraza. Me siento la persona más feliz del mundo. Luego, veo una pareja discutiendo. Me imagino su vida… y me entra una tristeza profunda. ¡Qué locura!
- Noche: ¡Preparo una cena romántica para… yo! Me siento valiente. Y un poco solitaria, lo confieso. Pero el cuadro, la postal, el vino… me hacen sentir bien. Estoy bien. ¡Y mañana, me voy a dar un gran abrazo!
Día 5: El Adiós (y la promesa de volver)
- Mañana: Última vez que veo el amanecer desde el balcón. ¡Qué pena! Tengo el corazón dividido entre la tristeza de irme y las ganas de volver a casa.
- Tarde: ¡El largo regreso! Tren, avión… Me persigo hasta el final.
- Noche: De vuelta a casa. Cansada, pero feliz. Y con un montón de queso francés en la maleta. ¡Hasta la próxima, Francia! ¡Te quiero (y a tu queso)!
Observaciones finales (¡y un desahogo!):
- El queso: Imprescindible. No se lo pierdan. Pruébenlo todo. ¡Y no se avergüencen de comerlo con una baguette que parezca un ladrillo!
- El vino: La clave de la felicidad. (O al menos, de un viaje más soportable).
- El GPS: ¡Un demonio disfrazado!
- Las vacas: Curiosas.
- La gente: Amable (¡aunque a veces hablen demasiado rápido!).
- Mi yo interior: Un poco desastre, pero con buen corazón.
¡Y eso es todo! Espero que mi bitácora les haya gustado. Recuerden: Viajar es para disfrutar… ¡y para perderse! ¡Hasta el próximo viaje! (Y espero no encontrarme otra vez con esas ovejas!)
¡Descubre el Secreto Mejor Guardado de Francia: La Cour du Marronnier!¡¿Qué diablos es Gîte Mon Pré Vert y por qué todo el mundo habla de él?!
¡Ay, por Dios! Bueno, Gîte Mon Pré Vert... es como... un cuento de hadas francés, pero real. O al menos, *casi* real. Digamos que es una casita, un "gîte" (para los que no saben francés, como yo antes), en plena campiña francesa. Y cuando digo "campiña", me refiero a *campiña de verdad*. La de las postales, con campos de girasoles (si tienes suerte y es la época), ovejas balando (a veces demasiado) y la calma... oh, la calma. Es el tipo de lugar donde te olvidas de que existen los emails y las notificaciones del móvil. Bueno, casi… siempre te llega alguna de tu cuñada, “preguntando”.
¿Por qué todo el mundo habla de él? Porque es *mágico*. O eso dice la gente. Yo diría que es una mezcla de magia, croissants recién horneados (¡sí, en serio!) y un poquito de suerte con el clima. Pero, al fin y al cabo, es un buen sitio.
¿Es realmente tan bonito como en las fotos? ¡Porque internet, ya sabes…!
¡Ah, la gran pregunta! Mira, las fotos de Mon Pré Vert son bonitas, no seamos hipócritas. PERO, la *realidad*... es diferente. En el buen sentido, a veces. A ver, sí, la casa es encantadora, con esas vigas a la vista y ese jardín que parece sacado de un cuadro impresionista. PERO… (siempre hay un pero, ¿verdad?) el césped no siempre está perfecto. Y el "encantador" sendero puede ser un poco embarrado después de la lluvia. Y esa "cabaña de madera" que prometen en la página web... bueno, digamos que es una caseta de jardín, más bien. ¡Pero, lo importante, las fotos no capturan el olor a hierba fresca al amanecer! O la sensación de paz que te invade cuando te sientas en la terraza con una copa de vino (sí, *vino*). La casa es bonita, pero la experiencia... es la que realmente cuenta. Y a veces, la experiencia implica pelearse con la lavadora (¡una auténtica bestia!).
Mi consejo: ve con las expectativas medias y prepárate para ser sorprendido. O no. Pero al menos no te decepcionarás, ¿sabes?
¿Qué se supone que se hace en Mon Pré Vert? ¿Es solo para gente que quiere aburrirse?
¡Aburrirse! ¡Por favor! A ver, si lo que buscas es discotecas y luces de neón, este no es tu sitio. Pero si lo que te apetece es... vivir, respira hondo, conectar contigo mismo, con otra persona o con… la naturaleza, entonces sí, ¡este es tu lugar!
Puedes hacer mil cosas (o nada, que también es válido). Leer, escribir, pintar, dormir la siesta (obligatorio), hacer senderismo, montar en bici (¡cuidado con las cuestas, eh!), visitar pueblecitos con encanto (y comprar queso, ¡mucho queso!), ir al mercado y comprar productos locales… ¡Y comer! ¡Comer como si no hubiera un mañana! (¡Y beber vino, por supuesto!). Y, ¡ojo!, también puedes simplemente quedarte en la terraza, mirando a la nada, mientras te preguntas qué hacer con tu vida. (Eso a mí me funcionó, de maravilla).
Mi experiencia personal: Una vez, me pasé *toda* una tarde en el jardín, intentando fotografiar una mariposa. No lo conseguí. Me picaron como mil mosquitos. Me quemé con el sol. Pero… fue mágico. (Aunque me rascé durante una semana). Y me salió un montón de fotos geniales, en fin, para mi.
¿Hay WiFi? ¡Porque necesito estar conectado al mundo! (o, al menos, a Instagram…)
¡Ay, el WiFi! La gran paradoja de la vida moderna en un paraíso rural. Sí, hay WiFi. Pero… (otro "pero", ¡sorpresa!) no esperes una conexión de fibra óptica de alta velocidad. Digamos que es… "rústica". A veces va a la perfección. Otras veces, te puedes pasar media hora esperando a que cargue una simple foto.
Mi consejo: Desconecta. De verdad. Aprovecha la oportunidad para leer un libro, hablar con la persona que te acompaña (¡sí, en persona!), o simplemente, *no hacer nada*. El mundo no se va a acabar porque no subas una foto a Instagram en un par de días. (Aunque, lo entiendo, la presión social es fuerte… a veces me sentía como un marciano incomprendido). Si necesitas estar conectado, el wifi funciona, pero… tómatelo con calma.
¿Es adecuado para niños? (Porque tengo unos demonios...)
¡Uf! Depende... de tus "demonios". Mon Pré Vert es un lugar seguro, con un jardín grande y espacio para correr y jugar. Pero, no hay toboganes, ni columpios, ni piscinas olímpicas. Si tus niños son de los que necesitan entretenimiento constante, quizá se aburran. O quizá no. (Los niños son impredecibles, ¿verdad?).
Lo bueno: Hay mucho espacio para explorar, pájaros para observar, y la posibilidad de liberar a los niños de los aparatos electrónicos. (¡Aleluya!). Puedes enseñarles a recoger huevos frescos si hay gallinas. (¡Eso es una experiencia!).
Lo malo: Si tus pequeños son de los que necesitan 24/7 de entretenimiento… prepara un arsenal de juegos de mesa, libros y creatividad. Y, sobretodo, ¡prepara la paciencia! (¡Mucha!). Porque a veces, la tranquilidad del campo se interrumpe por berridos y pataletas. (Cosas de niños, ya sabes... Y de padres también, a veces...).
¿Qué pasa con la comida? ¿Hay supermercados cerca? ¿Tengo que llevar mi propia comida?
¡Ah, la comida! ¡La parte más importante de cualquier viaje, en mi humilde opinión! Sí, hay supermercados cerca. No esperes encontrar un hipermercado con cien mil productos diferentes. Son más bien supermercados de pueblo, con lo esencial.
Mi consejo: Llévate algo de comida básica para los primeros días. (¡Porque la primera compra siempre da pánico!). Y luego, explora los mercados locales. ¡Ahí es donde está la magia! Encontrarás productos frescos, quesos increíbles, embutidos deliciosos y, sobre todo, gente amable y sonriente. ¡Y no te olvides del vino! ¡Mucho vino! (¡Y aprende a decir "un bagette, s'il vous plaît").Encuentra Hotels